Audición

Auriculares y audífonos de venta directa frente a una adaptación audioprotésica: ¿qué cambia realmente?

Mano sosteniendo unos auriculares inalámbricos al aire libre

La tecnología de escucha está cambiando muy rápido.

Cada vez existen más auriculares avanzados, dispositivos ajustables y, en algunos países, audífonos de venta directa que permiten realizar parte del proceso desde una aplicación.

Esto puede resultar útil para determinadas personas y ha acercado muchas funciones de mejora auditiva al público general.

Pero también genera una duda razonable:

¿Es lo mismo utilizar un dispositivo de venta directa que realizar una adaptación audioprotésica profesional?

La respuesta es no.

Y la diferencia no está únicamente en el aparato.

La frontera entre auriculares y ayudas auditivas es cada vez menos clara

Los auriculares actuales pueden incorporar funciones muy avanzadas:

• cancelación activa de ruido;
• modo transparencia;
• personalización del sonido;
• amplificación de determinadas frecuencias;
• reducción de ruido;
• mejora de la voz;
• pruebas auditivas mediante aplicaciones;
• y ajustes automáticos.

Para una persona sin una pérdida auditiva diagnosticada, estas funciones pueden mejorar la experiencia de escucha en determinadas situaciones.

Además, algunos dispositivos permiten configurar el sonido según una prueba simplificada realizada por el propio usuario.

La tecnología es cada vez más capaz.

Pero eso no convierte automáticamente un auricular en una adaptación audioprotésica.

¿Qué es un audífono de venta directa?

En algunos mercados existen audífonos que pueden adquirirse directamente por el consumidor sin seguir el proceso tradicional de adaptación profesional.

En Estados Unidos, por ejemplo, existe la categoría OTC para determinadas pérdidas auditivas leves o moderadas.

Algunos de estos dispositivos permiten realizar una prueba desde el móvil, configurar la amplificación y recibir asistencia remota.

Es un modelo interesante porque facilita el acceso a soluciones auditivas y puede ser válido para determinados usuarios.

Pero conviene diferenciar dos conceptos: facilidad de acceso y personalización clínica.

No son exactamente lo mismo.

El problema auditivo no consiste únicamente en subir el volumen

Cuando una persona pierde audición, no siempre necesita simplemente escuchar más fuerte.

Puede tener dificultades para distinguir determinadas frecuencias, entender ciertas voces o seguir una conversación cuando existe ruido de fondo.

También puede haber diferencias importantes entre ambos oídos.

Por eso una valoración auditiva profesional no se limita a decidir cuánta amplificación necesita una persona.

Hay que conocer:

• el tipo y grado de pérdida;
• la comprensión del habla;
• las diferencias entre ambos oídos;
• la tolerancia a sonidos intensos;
• las dificultades en ruido;
• las necesidades de comunicación;
• y las situaciones reales donde la persona tiene problemas.

Ese contexto es fundamental para decidir qué solución tiene más sentido.

Dos personas con el mismo audiograma pueden necesitar ajustes diferentes

El audiograma es una herramienta fundamental.

Pero no explica por sí solo cómo escucha una persona en su vida cotidiana.

Dos personas pueden tener pérdidas auditivas muy parecidas y, sin embargo, necesitar configuraciones diferentes.

Una puede pasar muchas horas en ambientes tranquilos.

Otra puede trabajar todavía, asistir a reuniones o frecuentar restaurantes.

Otra puede tener como principal dificultad entender a su pareja o a sus nietos.

Por eso la adaptación no debería depender solamente de una curva audiométrica.

La programación automática es un punto de partida

Los audífonos actuales incorporan softwares muy avanzados.

A partir de la audiometría, el programa calcula una configuración inicial.

Esa configuración puede ser muy buena.

Pero sigue siendo un punto de partida.

Después conviene comprobar cómo está funcionando realmente el audífono en ese oído concreto.

Y ahí aparece una de las principales diferencias entre una simple configuración y una adaptación verificada.

¿Qué aportan las mediciones REM?

Las mediciones con oído real, conocidas como REM, permiten medir qué sonido está llegando realmente al tímpano mientras el usuario lleva colocado el audífono.

Esto es importante porque cada oído tiene una anatomía diferente.

La longitud y forma del conducto auditivo modifican la manera en que el sonido llega al tímpano.

Por eso una misma programación puede producir resultados distintos en dos personas.

Las mediciones REM permiten comprobar si la respuesta del audífono se aproxima a los objetivos previstos y realizar ajustes más individualizados.

En otras palabras: el software nos dice lo que debería ocurrir. El REM nos ayuda a comprobar lo que realmente está ocurriendo.

¿Y los auriculares avanzados?

Los auriculares de consumo también están incorporando funciones cada vez más interesantes.

Pueden mejorar la escucha, reducir ruido o facilitar determinadas conversaciones.

Para algunas personas pueden ser una herramienta útil.

Pero cuando existe una dificultad persistente para entender, especialmente en ruido, o una pérdida auditiva confirmada, conviene valorar el problema antes de decidir qué dispositivo utilizar.

La pregunta no debería ser: «¿Son mejores unos auriculares o unos audífonos?» Porque cumplen funciones diferentes.

La pregunta útil sería: «¿Qué solución necesita esta persona para entender mejor?»

El seguimiento cambia mucho el resultado

Una de las diferencias más importantes aparece después de empezar a utilizar el dispositivo.

Las dificultades reales suelen surgir cuando la persona vuelve a su vida cotidiana.

Puede descubrir que:

• entiende bien en casa pero no en un restaurante;
• determinados sonidos resultan molestos;
• algunas voces siguen siendo difíciles;
• el teléfono no se escucha como esperaba;
• o necesita otro equilibrio entre claridad y comodidad.

Ese tipo de información permite realizar nuevos ajustes.

Por eso una adaptación profesional no termina el día de la entrega.

El resultado se va construyendo con el uso, la experiencia del usuario y los reajustes.

La tecnología de autoajuste tiene ventajas

No conviene presentar los dispositivos autoajustables como algo negativo. Al contrario.

La tecnología de autoajuste, la asistencia remota y los sistemas automáticos están avanzando muchísimo.

Pueden:

• facilitar el acceso;
• resolver necesidades sencillas;
• permitir ajustes rápidos;
• mejorar la comodidad del usuario;
• y ser una solución válida en determinados casos.

El problema aparece cuando se piensa que toda pérdida auditiva puede resolverse únicamente con una configuración automática.

No siempre es así.

La diferencia está en el proceso

Una adaptación audioprotésica profesional puede incorporar:

• valoración auditiva;
• audiometría;
• logoaudiometría;
• selección del tipo de audífono;
• programación inicial;
• mediciones REM;
• comprobación del rendimiento;
• ajustes finos;
• seguimiento;
• mantenimiento;
• y modificación de la adaptación si cambia la audición o las necesidades.

Por eso el valor no está únicamente en el dispositivo.

Está también en el proceso.

¿Y si ya tienes un dispositivo o unos audífonos?

Antes de pensar en comprar algo nuevo, puede ser útil revisar lo que ya tienes.

A veces el problema no está en la tecnología. Puede estar en:

• una programación mejorable;
• filtros o receptores deteriorados;
• cambios en la audición;
• una adaptación que nunca se verificó;
• o ajustes que ya no corresponden a las necesidades actuales.

Una segunda valoración audioprotésica puede ayudar a determinar si todavía existe margen de mejora.

Entonces, ¿qué opción es mejor?

No existe una respuesta única.

Un auricular avanzado puede ser suficiente para una persona.

Un dispositivo autoajustable puede encajar en determinadas necesidades.

Y en otros casos puede ser más adecuada una adaptación audioprotésica completa.

Lo importante es no confundir tecnología con solución.

La pregunta no es cuál es el dispositivo más nuevo.

La pregunta es cuál permite a esa persona escuchar y entender mejor.

Tecnología sí. Pero con personalización y seguimiento

Los auriculares avanzados, los dispositivos ajustables y los audífonos de venta directa forman parte de una evolución positiva de la tecnología auditiva.

Cada vez existen más opciones. Y eso es bueno.

Pero cuando existe una pérdida auditiva o una dificultad persistente para entender, conviene valorar qué necesita realmente la persona.

En Audífonos Jaime de Castro trabajamos como centro auditivo independiente en Valencia, con distintas marcas y tecnologías, adaptación personalizada, mediciones REM y seguimiento por el mismo profesional.

También realizamos una segunda valoración audioprotésica para personas que ya utilizan audífonos o dispositivos y quieren comprobar si todavía existe margen para mejorar.

Porque el dispositivo importa.

Pero el proceso de adaptación también.

Si quieres profundizar en cómo elegir entre distintas tecnologías, puedes leer también Audífonos con IA: no todos hacen lo mismo.

Audífonos Jaime de Castro
Centro auditivo independiente en Valencia

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